Encontramos el anime más erótico: Interspecies Reviewers
¿Existe un anime que pueda llamarse, sin rodeos, el más erótico de todos los tiempos? No el más insinuante ni el que vive del fanservice automático, sino uno que coloca el deseo en el centro del relato y lo trata como parte normal de su mundo. Uno que no se esconde, no moraliza y no busca agradar a todos. Para muchos espectadores —y para buena parte de la industria— ese título es Interspecies Reviewers.
Estrenado en 2020, el anime se convirtió rápidamente en un fenómeno incómodo. Fue retirado de plataformas, editado en varias regiones y etiquetado como “demasiado explícito” para la televisión convencional. Pero quedarse solo con el escándalo sería un error. Interspecies Reviewers no provocó ruido solo por lo que muestra, sino por cómo lo muestra y por lo que normaliza sin pedir disculpas.
Hablar de este anime no es hablar solo de erotismo explícito. Es hablar de límites culturales, de censura, de representación adulta y de una industria que rara vez se atreve a tratar la sexualidad sin culpa ni castigo.
Interspecies Reviewers: un mundo donde el deseo es cotidiano

La premisa es directa y sorprendentemente honesta. En un mundo de fantasía poblado por múltiples razas —humanos, elfos, demonias, ángeles, hadas— el sexo es una actividad social más. Existen burdeles especializados por especie y un pequeño grupo de aventureros adultos se dedica a visitarlos y publicar reseñas detalladas basadas en su experiencia personal.
Lejos de ser un simple gag repetido, esta idea se convierte en un ejercicio constante de worldbuilding erótico. Cada especie tiene una biología distinta, expectativas propias y una relación diferente con el placer. Lo que resulta excitante para un humano puede ser incómodo o incluso repulsivo para un elfo, y viceversa. Esa diferencia no se pasa por alto: es el motor narrativo de cada episodio.
Erotismo integrado en la lógica del mundo
Uno de los grandes aciertos del anime es que no trata el sexo como algo excepcional. No hay música solemne ni castigos morales posteriores. Las experiencias se comentan como se comentaría una posada, una bebida o un combate. Algunas son decepcionantes. Otras sorprenden. No todas cumplen las expectativas.
Ese enfoque resulta chocante porque rompe con la tradición del ecchi clásico, donde el erotismo suele aparecer como accidente o fantasía unilateral. Aquí hay intención, elección y comparación. El placer no es universal ni automático. Depende del cuerpo, de la edad, de la especie y del bagaje personal.
Ese realismo dentro de un mundo fantástico es lo que vuelve a Interspecies Reviewers tan incómodo para algunos… y tan fascinante para otros.
Por qué se considera el anime más erótico jamás emitido

El título de “más erótico” no se gana solo mostrando más piel. Interspecies Reviewers destaca porque elimina casi por completo el filtro moral que suele acompañar a la sexualidad en el anime comercial. No juzga a sus personajes. No los ridiculiza por desear. No convierte el sexo en castigo ni en chiste vacío.
Visualmente, la serie empuja los límites de lo permitido en televisión japonesa. Los encuadres, la duración de las escenas y el nivel de detalle superan con claridad al ecchi promedio. Pero lo realmente transgresor no es la explicitud, sino el tono: relajado, cotidiano, casi rutinario.
La ausencia de culpa como elemento disruptivo
En muchos animes, el deseo va acompañado de vergüenza, violencia o humillación. Aquí no. Los protagonistas buscan placer, lo comentan después y siguen adelante. Si una experiencia fue mala, se critica. Si fue buena, se celebra. No hay lecciones morales forzadas.
Además, el anime introduce un concepto poco habitual: la subjetividad absoluta del erotismo. Las reseñas no son objetivas ni pretenden serlo. Cada personaje valora según su biología, su edad y su experiencia previa. El espectador entiende rápidamente que no existe un estándar universal del placer.
Ese enfoque explica por qué la serie fue tan difícil de clasificar y tan fácil de censurar. No encajaba en una categoría cómoda ni para la industria ni para las plataformas.
Personajes y episodios que definen Interspecies Reviewers

Más allá del concepto, el anime funciona gracias a un trío protagonista que representa distintas miradas sobre el deseo. No son arquetipos vacíos, sino puntos de vista complementarios que enriquecen cada episodio.
Stunk: la perspectiva humana
Stunk actúa como el punto de referencia más cercano al espectador. Sus gustos son relativamente “normales” dentro del universo del anime, y sus reacciones ayudan a contextualizar cada experiencia. Cuando algo le parece excesivo o decepcionante, el espectador entiende por qué. Su función es medir el contraste.
Zel: biología y relatividad del placer
Zel, como elfo, introduce uno de los temas más interesantes de la serie: cómo la biología altera por completo la percepción del erotismo. Su longevidad y sensibilidad física hacen que muchas experiencias que entusiasman a Stunk le resulten incómodas. Gracias a él, el anime subraya que el deseo no es universal.
Crimvael: moralidad y contradicción
Crimvael, un ángel con una moral estricta y una libido inesperadamente alta, encarna la contradicción constante entre normas y deseo. Su presencia aporta humor, pero también una lectura clara sobre la hipocresía moral y la represión. Es uno de los personajes más recordados precisamente por esa tensión interna.
En cuanto a episodios, destacan especialmente aquellos centrados en especies con reglas biológicas extremas, donde las expectativas iniciales se rompen por completo. No por lo explícito, sino por cómo el anime utiliza esas diferencias para reforzar su discurso.
Por qué vale la pena verlo más allá del escándalo
Ver Interspecies Reviewers solo por provocación es quedarse en la superficie. Su verdadero valor está en cómo utiliza el erotismo para hablar de diversidad, tolerancia y percepción cultural. Cambia el “esto es correcto” por “esto es distinto”, y esa diferencia es clave.
La serie también destaca por su coherencia interna. El mundo responde a reglas claras. Las criaturas no existen solo para excitar; tienen roles sociales, limitaciones físicas y normas culturales propias. Incluso el humor —explícito y a veces absurdo— se apoya en esa lógica interna.
Un experimento que el anime rara vez se permite
No es una serie para todos, ni pretende serlo. Pero para quienes se interesan por los límites del medio, resulta una experiencia reveladora. No tanto por lo que muestra, sino por lo que se atreve a normalizar sin pedir permiso.
Al terminarla, queda una pregunta incómoda flotando en el aire: ¿resulta más perturbador el contenido… o el hecho de tratarlo con total naturalidad?
Ahí reside el verdadero impacto de Interspecies Reviewers.
El poso que deja: censura, debate y memoria
Tras su emisión, el anime no desapareció. Al contrario: se convirtió en referencia constante cada vez que se habla de censura, ecchi adulto o límites de la animación japonesa. Su retirada parcial de plataformas como Funimation solo reforzó su aura de obra incómoda.
No envejece como simple curiosidad prohibida. Funciona como espejo cultural. Puede resultar excesivo, incluso agotador para algunos, pero difícilmente indiferente.
Al final, el verdadero motivo para verlo no es el morbo ni la fama. Es entender hasta dónde puede llegar el anime cuando deja de pedir permiso y decide tratar la sexualidad como parte natural de su universo.







