¿Existe realmente la cinta VHS de Smile Dog?
¿Y si una simple cinta VHS pudiera maldecirte para siempre?
Imagina esto: estás revolviendo en un viejo cajón de recuerdos, entre pilas de VHS polvorientas de tus películas favoritas de los 90, y de repente, encuentras una etiqueta que dice «Smile Dog». El corazón se te acelера. ¿Será esa la legendaria cinta que, según las historias de internet, te obliga a sonreír hasta volverte loco? ¡En serio! Estas leyendas urbanas digitales nos atrapan, nos hacen dudar de lo que es real y lo que no, especialmente en un mundo donde el horror analógico se mezcla con el digital.
Como fan de siempre, esto me dolió admitir: Smile Dog no empezó como VHS, pero la gente lo transformó en algo mucho más físico, más tangible, más terrorífico. Es la misma magia oscura que convierte una simple foto en una maldición eterna. Prepárate, porque vamos a destripar todo el mito sin piedad… y con mucho cariño.
Los orígenes turbios de Smile Dog
La historia original apareció alrededor de 2007-2008 en los tablones más sucios de internet. Un usuario anónimo subió un relato corto: había recibido un correo con un archivo llamado smile.jpg. Al abrirlo, vio la foto de un husky siberiano sonriendo de forma inhumana, con ojos rojos y una boca que parecía estirarse más allá de lo posible. Desde esa noche, el tipo empezó a tener pesadillas, voces que le pedían “spreading the word”.
¿Cuándo apareció la versión VHS?
La mutación a cinta analógica llegó después, cuando la gente empezó a mezclar la creepypasta con el boom de “The Ring”. De repente, los relatos hablaban de una VHS sin carátula encontrada en mercadillos, sótanos abandonados o incluso en cajas de mudanza de familiares fallecidos. ¡Cómo pudo pasar eso tan rápido! En menos de dos años y ya teníamos testimonios de “grabaciones reales” con audio distorsionado, risas infantiles al revés y, claro, la imagen del perro ocupando toda la pantalla durante minutos.
Los detalles eran tan específicos que dolían: grano típico de cintas EP, código de tiempo quemado en la esquina, hasta el olor a plástico viejo que supuestamente desprendía la caja. (Sí, alguien llegó a describir el olor… eso ya es nivel experto de trolleo). Y así, sin comerlo ni beberlo, Smile Dog pasó de ser un simple jpeg a convertirse en el nuevo Santo Grial del coleccionismo de horror analógico.
Para los que llevamos años siguiendo estas cosas, fue fascinante ver la evolución en tiempo real: de 4chan a DeviantArt, de ahí a YouTube con “found footage” casero y finalmente a TikTok, donde chavales de 15 años juran haberla visto en casa de su abuela.
Investigando la existencia real: ¿Hay pruebas concretas de una VHS maldita?
Respuesta corta: no. Respuesta larga: tampoco.
Se han revisado archivos de WayBack Machine, foros muertos, colecciones privadas de VHS raras (sí, existen grupos que catalogan hasta las cintas demo de tiendas de alquiler de los 90) y nadie, absolutamente nadie, ha mostrado una cinta auténtica. Ni una etiqueta, ni una captura de pantalla creíble, nada.
Los grandes hoaxes que casi nos la cuelan
El más famoso fue el de 2018: un canal de YouTube subió un video de 12 minutos titulado “Encontré la cinta original Smile Dog Smile VHS – NO LA VEAS”. Tenía todo: tracking mal ajustado, colores saturados, y el perro apareciendo tras unos segundos de nieve. 8 millones de vistas en una semana. Dos meses después el creador confesó que lo hizo con una cámara Hi8 y After Effects. ¿Dolió? Mucho. Pero era tan bien hecho que todavía hay gente que jura que era real.
Otro caso curioso: en 2022 apareció en eBay una subasta de una VHS titulada “smile dog original 1993”. Llegó a los 1.200 dólares. Resultó ser una copia pirata de “Cujo” con una etiqueta impresa en casa. El vendedor desapareció y eBay borró la cuenta. Clásico.
Snopes, KnowYourMeme y hasta la wiki de creepypastas oficiales lo tienen catalogado como 100 % ficción. Pero, y aquí está la gracia, eso no evita que cada año aparezca alguien nuevo diciendo “la tengo, pero no la puedo mostrar porque me está afectando”.
Paralelos brutales en anime, series y cine que te van a volar la cabeza
Smile Dog no existiría igual sin sus padres espirituales. El concepto de “ver algo y quedar maldito” es puro Japón: Sadako saliendo de la televisión, Kayako arrastrándose por las escaleras, o la cinta de “Ring” que te da siete días de vida.
Animes que beben directamente del pozo
“Higurashi When They Cry”: un pueblo donde la locura se contagia y todo el mundo termina sonriendo mientras comete atrocidades. ¿Te suena?
“Boogiepop Phantom”: episodios con estética VHS, grano grueso y entidades que manipulan la percepción.
“Ghost Hound”: niños que entran en trance viendo grabaciones antiguas.
Incluso “Another” juega con la idea de una maldición que se propaga por mirar una fotografía antigua. El patrón es el mismo: un medio (foto, cinta, vídeo) que actúa como vector de una entidad que quiere ser vista.
En el cine occidental también caló hondo
La película “Smile” (2022) debe más de lo que admite a esta creepypasta. La sonrisa forzada, la transmisión por trauma, el ente que solo desaparece si lo pasas a otro… es Smile Dog con presupuesto de Hollywood.
Y no olvidemos “V/H/S”: la antología entera es un homenaje al terror en formato cinta. El segmento “Amateur Night” tiene esa misma vibra de “algo malo grabado que nunca debió ver la luz”.
El legado vivo: Por qué todavía nos aterra en 2025
Hoy en día ya nadie usa VHS, pero el miedo permanece. Ahora la maldición viaja por capturas de pantalla, filtros de TikTok y vídeos de 0,5 segundos que te obligan a pausar justo cuando aparece el perro. La tecnología cambia, el terror no.
Hay servidores de Discord enteros dedicados a “cazar” nuevas versiones. Se hacen lives de 24 horas mirando fijamente la pantalla por si aparece. Es teatro puro, pero funciona. La gente sigue teniendo ataques de ansiedad reales.
Y lo más loco: artistas independientes siguen sacando ediciones físicas. En 2024 salió una tirada limitada de 50 cintas VHS hechas a mano con la imagen grabada en modo LP para que dure más. Se agotaron en 20 minutos. Precio medio de reventa actual: 400 euros. ¡Por una cinta que literalmente cualquiera puede grabar en casa!
Eso es poder cultural. Eso es Smile Dog vivo y sonriendo.
¿Y ahora qué? ¿Te atreves a buscarla?
No existe la cinta original. Pero existe la idea. Y la idea es mucho más peligrosa.
Cada vez que alguien sube una nueva versión, cada vez que un crío de 14 años la ve por primera vez y no duerme en una semana, Smile Dog gana. Sigue propagándose, sigue sonriendo, sigue esperando que alguien más abra el archivo.
Así que sí, puedes cerrar esta pestaña tranquilo. O puedes escribir “smile.jpg” en Google Imágenes a las 3 de la mañana. Tú decides.







